La ciencia es el arte de hacer preguntas. Cuando no se hace alguna pregunta, no nace alguna pulsión epistemológica. No se puede saber,… ¿saber qué por cierto? ¡Saber la verdad, de seguro! ¿La verdad o, a falta de, la palabra verdadera sobre la verdad, de lo cual se nos dice que ella no existe? ¿Cuál podría ser la verdad? La verdad sobre la sexualidad, sobre Dios, sobre la muerte, sobre el amor, o la Verdad sobre el infinito, sobre el virus del paludismo, sobre el antídoto contra la guerra, sobre la belleza, sobre el tiempo que se desvanece y en el que sentimos, etc.
La verdad toda, nada más que la verdad, desnuda.
La matemática2 también ha querido, a su tiempo, conocer la verdad sobre ella misma. ¿Nació ella misma de padres consistentes y poseedores de genes sólidos? ¿De qué está hecha ella, exactamente, la matemática? Finalmente, al querer desterrar sus propias raíces genealógicas, la matemática ha creído trazar un saber potencialmente infinito sobre ella misma. ¿Qué es [el saber] verdaderamente?
La realidad no existe. Lo real es totalmente inaccesible. ¿Por qué algún saber sobre lo Real no nos puede liberar de nuestra ignorancia? Todo esto, simplemente, porque nosotros nunca tendremos acceso exhaustivo. Para cada uno de nosotros, lo real es construido después de nuestro primer grito a partir de imágenes y sonidos, de sensaciones táctiles y guturales y de pensamiento y luego sucesivamente a partir de tipos de películas en las que cada uno de nosotros es el héroe. Un juego de roles, a detallar en tanto no hay algún escenario ni director en escena. Cada uno de nosotros escribío el guión a medida y en la medida que pasaba el espectáculo de nuestras vidas. Entonces, se puede imaginar cómo el desarrollo de todos esos guiones entremezclados podría generar las contradicciones o las imposibilidades de conclusión ante cierta elección.
La verdad, es esto que es como ello y que falta hacer con. He ahí la verdad que es difícil de entender.
La verdad… lo verdadero… ¡estándar axiomático!
¡Una historia de « gato » extravagante!
El niño que observa a una araña tejer su tela está intrigado y asombrado… como yo cuando observo soñar a mis gatos. Mis gatos sueñan. Es suficiente observarlos durante su sueño para persuadirse de ello: sus globos oculares se mueven, sus patas tiemblan y ellos gruñen, como si ellos estuvieran despiertos disputándose un territorio, de alimentación o de reproducción.
¿Qué sueñan los gatos?
Yo supongo que, como nosotros, ellos registran durante sus tiempos de vigilia millones de informaciones salidas de eso que ellos ven, de eso que ellos huelen, de eso que ellos tocan, de eso que sus cinco sentidos les dicen sobre su medio ambiente, su alrededor. Evidentemente, todas las informaciones percibidas por los sentidos no son tratadas con la misma prioridad ni con la misma atención. Pero, tratadas o no, todas las informaciones son registradas una parte, en la memoria, bajo la forma de impronta sensorial, gustativa, auditiva, olfativa, visual o imaginada, o finalmente táctil. Las informaciones no tratadas no son simbolizadas o significantizadas (y no significadas), ellas quedan en el estado en que ellas son percibidas, y no podrían entonces sobresalir sino bajo esta forma totalmente descontextualizada. Sus lazos con el contexto en el cual sus informaciones brutas han sido percibidas, pueden estar desligados, desconectados por el paso del tiempo o por las interacciones lamentables, como se dice, sensibles o lamentables, o quizás peligrosas.
Se puede entonces suponer que existe, en la memoria del gato, las informaciones perceptivas no simbolizadas, que habrían perdido todo lazo con las otras informaciones conectadas que constituyen el consciente, o lo que se llama en el hombre el campo de la palabra que sabe eso que ella dice.
Se puede enseguida suponer que el sueño se nutre de elementos pertenecientes a este conjunto, casi infinito de informaciones perceptivas, sean ellas simbolizadas y ligadas o bien desconectadas y libres. Por tanto, si se supone que el cerebro del pequeño animal está también dotado de esta capacidad de invención o de reconstitución aproximativa, eso explicaría muy bien que al menos dos gatos sobre esta Tierra sueñan y duermen.
Todo esto no son más que suposiciones hipotéticas, imposibles de verificar o de validar luego en una cualquier experiencia científica… ¡imposible sin la palabra del gato!
Aún otra pregunta, ¿cómo el animal « gato » vive esta realidad virtual sobrevenida durante su dormir? Durante el sueño, se puede apostar que está, como nosotros, sumergido por la verosimilitud de eso que sus sentidos perciben virtualmente: los músculos se contraen, la mirada se perturba, igual algunas veces la uretra se distiende y ¡se orina! – esto prueba que el cuerpo responde a las informaciones venidas del cerebro, sin hacer distinción entra el estímulo real o externo y su reproducción por el mecanismo del sueño -. Todas las informaciones que se creían perdidas, puesto que no simbolizadas, mezcladas con aquellas que pueblan nuestras memorias, reconstituyendo casi perfectamente un escenario improvisado que tiene las apariencias de la realidad.
Entonces, ¿cómo, diablo, se despierta el animal « gato »? ¿Al despertar, tiene aún la impresión de estar en un sueño? ¿Que se observa?
Los ojos aún medio cerrados, no muy vivos, la marcha casi dubitativa, la lentitud y pesadumbrez de estar vivo que emerge de su dormir no engaña, el gato emergiendo de su dormir no más. Observemos las flores en el momento del rocío, ¡se diría que ella estira sus pequeñas hojas para preparar la fotosíntesis…! O podría preguntarse si las flores sueñan, pero entonces, habría que ser poeta para autorizarse…
Para tener un verdadero enfoque científico, como tal era la ambición de Freud, habría, sobretodo, que preguntar a un gato si él ha soñado y en qué ha soñado, en el caso de que él recordase. Pero, para que un animal « gato » pueda respondernos, tendría él además que hablar nuestra misma lengua y que él hubiese significantizado el contenido del sueño por el simbólico. No tendremos entonces jamás respuesta.
Finalmente, de igual manera puede darse que el gato no se acuerde en absoluto de sus actividades córtico-cerebrales nocturnas. El gato sufriría por tanto de amnesia, y no sería entonces histérico, puesto que la histérica sufre de reminiscencias (yo utilizo acá una contraparte).
Lo que sea, partamos de la hipótesis de que la fabricación del sueño es un ensamblaje de elementos o de trazos mnésicos de fuente perceptiva, puesto en escena por el sujeto mismo. Consideremos que los ingredientes del sueño, sean estos aquellos del gato o míos, esos ingredientes vienen de este conjunto de informaciones perceptivas recibidas durante la vigilia, pero que su escenificación revela un otro procedimiento [distinto] a la pura y simple recuperación.
Esto es lo que nos dice LACAN, el 7 de diciembre de 1966, cuando introduce la lógica de BOOLE para ilustrar la estructura en red o en enrejado de las asociaciones libres de significantes. En efecto, la distinción a hacer entre el sueño del gato y el nuestro sería que él no simboliza las informaciones percibidas para escenificarlas según un procedimiento lógico ligado a la historia de aquello de quien sueña. El sueño del gato asemeja a una ficción en donde los elementos en escena serían los retornos de las imágenes, sonidos y olores salidos de la realidad devenida imaginaria, pero una ficción que no tendría algún impacto sobre las representaciones mentales del gato en vigilia.
Al contrario, el sueño del humano, igual si éste posee ciertas características de la realidad, se autoriza a trastornar ciertas leyes de esta realidad introduciendo incoherencias, contradicciones, deslizamientos o sustituciones. Estos camuflajes, estos subterfugios, estas transformaciones de la realidad (imágenes ellas de lo Real) y esas invenciones que caracterizan el sueño del ser hablante pueden tomar sentido si se analiza el sueño siguiendo una lógica a determinar cada vez… ¿Una lógica?
¿Lógica del hablanteser?
Es precisamente de lógica la cuestión en el seminario XIV. LACAN nos invita a interesarnos en la lógica del fantasma, comenzando por justificar este término de « lógica ». ¿Habla él de la lógica matemática o bien de una otra lógica, aquella del lugar común, por ejemplo, o aquella de la evidencia?
¿Cuáles son las invariantes del pensamiento humano? En su tiempo Aristóteles había definido el silogismo, como siendo una asociación natural de elementos lenguajeros colindantes de una deducción irrefutable: « Todos los hombres son Mortales, Sócrates es un Hombre, luego Sócrates es Mortal ». Esta lógica está basada en proposiciones, constituidas de elementos del discurso y en la manera en que esas proposiciones se deducen las unas de las otras, es decir una ley interna al universo del discurso. Casi dos mil años más tarde, esta lógica es formalizada, es decir que las proposiciones son vaciadas de su significación y no son puestas en consideración sino las relaciones entres esas proposiciones: « cualquiera sea x, x es un H implica que x es un M; o S es un H; luego S es un M» o en símbolos:
«
»
Esta escritura simbólica deja entrever la elaboración de la teoría de conjuntos. En efecto, Si el conjunto de los Hombres, H, está incluido en el conjunto de los Mortales, M, entonces deviene evidentemente lógico que no importa cuáles elementos de H sean también elemento de M, lo que dice el silogismo, o en resumen
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Esta relación de inclusión, que resume el silogismo presentado, es una relación estructural que no se puede negar; ella hace parte de la estructura lógica del ser hablante, y es un axioma (en tanto que patrón de verdad: ¿no debe el hombre penetrar a la mujer para procrear, y encontrarse por tanto, por la situación del cuerpo, incluido en ella durante unos segundos?)
¿Cuál relación con el sueño? LACAN nos dice que el proceso del sueño sigue una articulación lógica y luego que el fantasma (escenario simbólico) es igualmente una consecuencia de esta articulación lógica.
¿Lógica matemática?
La lógica matemática tiene la particularidad de poder ser manipulada a ciegas, es decir sin semántica. La lógica tiene primero una función sintáctica y deductiva. Ella sería pues un instrumento para acceder a la verdad, la única y trascendente verdad, que ella porta sobre la naturaleza, el universo o la psiquis… Nosotros veremos, más aún, que esta esperanza de tocar la verdad queda volatizada en 1931, fecha en la cual LACAN sostiene su tesis de doctorado y Gödel su primer teorema de la incompletud.
Por el momento, sigamos a LACAN, quien nos dice que el fantasma tiene el estatuto de una norma, que no es inmanente al pensamiento. En otros términos, el fantasma es un axioma del universo del discurso, un axioma que tiene por tanto el valor de verdad.
« Yo(moi), la verdad yo hablo », he aquí lo que nos dice el fantasma. Esta afirmación encuentra lo que dice en otra parte LACAN: « El análisis tiene como fin el advenimiento de una palabra verdadera.», por intermedio de la travesía del fantasma, salida favorable de un análisis finito e infinito.
« Yo(moi), la verdad hablo »… pero ¿cómo habla ella ?
Ella habla por asociación libre. LACAN nos indica que la asociación libre « nos lleva al corazón de esta organización formal en donde se trazan los primeros pasos de una lógica matematizada que tiene un nombre: redes, enrejados […] ». Y aquí retoma la lógica booleana, puesto que un enrejado booleano es un conjunto T en el cual están definidas dos leyes internas (unión e intersección por ejemplo) verificando los axiomas de conmutabilidad, asociatividad, absorción, existencia de un elemento nulo (sea el vacío, por ejemplo), de un elemento universal (el universo), como también los axiomas de complementación y de distributividad.
En el sueño, los elementos recuperados en la memoria son reorganizados y reensamblados según los lazos, que LACAN llama los « pequeños puentes », que sólo la interpretación analítica está a la altura de esclarecer. La hipótesis de LACAN es que esos lazos son de naturaleza lógica, de una lógica matemática de la que Gödel nos ha mostrado que ella sería incompleta e incompletable.
Sin por lo tanto considerar las últimas revoluciones matemáticas, LACAN nos recuerda que « Es característico de lo falso dar siempre verdadero ». Él añade que : « La característica de lo falso es que se deduce del mismo paso, de la misma marcha, lo falso y lo verdadero, él no excluye lo verdadero, lo que sería muy fácil de reconocer, para apercibirse de ello falta haber hecho un mínimo de ejercicio lógico, es lamentable que eso no haga parte de los estudios de medicina ».
Efectivamente, en lógica matemática, la implicación tiene una tabla de verdad que da verdadera la proposición « F implica V ». Es en efecto verdadero decir: « él niega entonces yo hablo esta tarde. ». Lo que los trabajos de Gödel no contradicen, puesto que ellos son el prolongamiento filosófico de afirmar que la verdad no se confunde con la demostrabilidad.
LACAN continua: « es claro que la manera en que Freud responde, nos lleva enseguida sobre el terreno de la estructura de red […] La función de la estructura de red como la manera en que las líneas de asociación vienen a convergir en los puntos, ilustran donde se originan las salidas electivas, he aquí lo que es indicado por FREUD. » En otros términos, la estructura en red de la asociación libre nos indicaría a partir de cuáles axiomas se organizan los significantes y dirigen al discurso que se dice, tras lo que se entiende.
LACAN nos recuerda aún en el seminario sobre el hombre de los lobos (52-53), « Para él [FREUD] la significación de un sueño se lee en su trabajo de elaboración, de transformación ». (P.8)
Pero, considerar la asociación libre como una estructura en red de significantes no es suficiente para descubrir la dimensión de la verdad, es decir que los axiomas ocultos tras la estructura no son fáciles de descubrir: « Se dice, en toda la continuación de su obra, la inquietud, la verdadera preocupación que él [FREUD] tenía de esta dimensión que es de la verdad ».
« ¿Dónde está el criterio de verdad? », pregunta FREUD. La pregunta se hace en referencia al hombre de los lobos: « ¿Es verdadero que él sostiene lo que se descubre al interrogar la figura fundamental que se manifiesta en el sueño en repetición del hombre de los lobos? Es verdadero, no se reduce a saber si sí o no, ¿y a qué edad ha vivido una cosa que es reconstruida con ayuda de la figura del sueño? Lo esencial es saber cómo el sujeto, el hombre de los lobos, ha podido verificar esta escena, de lo secreto de su ser y por su síntoma, esto quiere decir (porque FREUD no duda de la realidad de la escena originaria) cómo ha podido él articularla en términos propiamente de significante. »
¿La verdad está escrita en alguna parte?
He aquí la pregunta que vuelve a traer la problemática de la relación de la verdad al significante, es decir, al juego del significante y a las reglas que regulan ese juego. Respecto a las reglas de la lógica matemática moderna, se conocen aquellas de la conjunción, de la implicación, de la equivalencia, de la contraparte, de la negación, etc.
LACAN nos indica que « eso puede ser para nosotros soporte, pero no soporte y apoyo a lo que nos hemos de preguntar: es lícito lo que nosotros manejamos por la palabra, eso que nosotros decimos, y decir que hay verdad, es lícito de escribir lo que decimos hasta el momento que la escritura va a ser para nosotros el fundamento de nuestra manipulación. » ¿Podría entenderse acá que la interpretación analítica es del orden de una re-escritura de la palabra dicha? Para Roberto HARARI, « la interpretación sigue las vías del desciframiento de una escritura hablada [1]. » [2] ¿Desciframiento o lectura poética de una escritura hablada? Dejo, ahí, la cuestión en suspenso.
Pues LACAN añade: « en efecto, la lógica moderna, yo vengo de decirlo y de repetirlo, busca instituir, no voy a decir una convención, sino una regla de escritura, la dicha regla de escritura que de seguro ¿se funda en qué? En el hecho de que en el momento de constituir el alfabeto, hemos colocado un cierto número de reglas llamadas axiomas concernientes a su manipulación correcta y que esto incluye una palabra que nosotros mismos nos hemos dado ».
Recordemos que en su seminario sobre el hombre de los lobos, LACAN había dicho: « El niño recuerda alguna cosa que ha existido y que no puede ser rememorada sobre el plano simbólico », es decir sobre el plano donde una escritura puede ser inscrita.
Los axiomas, como bases de las reglas de escritura del universo del discurso, son entonces las promesas hechas a nosotros mismos, como suerte de fantasmas fundadores, inconfesables o intranscriptibles en la palabra actual.
ENTONCES, el universo del discurso, simbolizado por el conjunto de significantes, salidos de nuestra percepción de la realidad o elaborados por el mecanismo del sueño, el universo del discurso se articula según una lógica en donde los axiomas serías las proposiciones fantasmáticas.
¿Qué quiere decir que el fantasma tiene el carácter de un axioma? La pregunta es hecha por Roberto HARARI. Siguiendo a LACAN en el seminario XIV, La lógica del fantasma, HARARI articula el significante y el axioma y explicita la escritura del Fantasma.
Fantasma simbólico
« Que el fantasma se inscribe en el Simbólico es un punto crucial para la clínica » nos dice él. Retomando a LACAN en el LdF3, « Tal es la función del fantasma en este orden del deseo neurótico. Significación de verdad, he dicho, ello quiere decir la misma cosa que cuando usted siente vivamente una gran V, pura convención en la teoría [de conjuntos], cuando usted siente vivamente la connotación de verdad de alguna cosa que usted llama un axioma. ». Pues la verdad, en lo que se dice en todo momento, tiene un estatuto de axioma y el fantasma, en tanto axioma, debe ser puesto « también literalmente posible » (LACAN, LDF).
Aquí, LACAN, y con él HARARI, ponen en juego una revolución matemática que ya ha tenido lugar durante la gran crisis de los fundamentos, y que concierne al estatuto mismo del axioma.
En efecto, HARARI nos dice : « Si, tal como lo recomienda LACAN, la cuestión se toma « también literalmente posible », eso implica– en el orden considerado – el intento de definir las leyes de transformación que aseguren a ese fantasma, en la deducción de los enunciados del discurso inconsciente, el lugar de un axioma » [3] . »
De una deducción retroactiva
Ahí, parece que la lógica del fantasma no sigue todo al hacer la construcción de una lógica matemática, puesto que, si se sigue el razonamiento, el axioma no está al comienzo, ni es un punto de partida hipotético de la estructuración del universo del discurso. El axioma no es no más que una proposición aislada, porque « sin puntuar sus articulaciones, él [devendría] alguna cosa parecida a una tierra de nadie » (HARARI) y devendría un elemento « intangible y sagrado ».
¿Podría comprenderse ahí que el fantasma no tiene el mismo estatuto de acuerdo a la hipótesis del continuo en el modelo de Gödel, a saber verdadero pero indemostrable, y que su confirmación o su refutación en tanto que axioma en una teoría no implica la inconsistencia de la teoría misma?
Entonces, contrariamente a la idea recibida por una enseñanza de las matemáticas que niega su historia, un axioma, « no del gusto de ciertos positivistas – no se define en sí, sino por una estructura conformada por términos que se desprenden de un desarrollo conceptual, que, por retroacción, son aquellos que afirman la validez del axioma en tanto tal » (HARARI, p.238). HARARI profundiza aún más: « la enseñanza lacaniana sostiene que el axioma es una construcción determinada retroactivamente por un sistema deductivo, lo que implica que la ciencia es un fantasma de conocimiento, más allá de sus efectos. » (HARARI, p.238)
Se conoce bien el fenómeno. Si no, ¿cómo habría podido establecer Euclides sus Elementos, en tanto conjunto queriéndose exhaustivo de los axiomas de la aritmética, de aquellos de la geometría plana y espacial, de las transformaciones y de la lógica, si no por retroacción de un sistema deductivo que no sería más que su capacidad intuitiva asociada a aquella del razonamiento? Porque la intuición, después del positivismo, retomó el lugar que lógicamente le es asignado en los descubrimientos científicos y matemáticos. La intuición asociada al razonamiento, lo que se parece a la percepción asociada a la articulación lógica de los significantes.
« Pero, ¿qué es un axioma? »
Prosigamos esta lectura de HARARI.
Existe una disyunción exclusiva a hacer « Entre las formaciones del inconsciente – y su dinamismo – y el fantasma – caracterizado unilateralmente supuestamente por el estatismo», estatismo connotado por la noción de axioma. Pero, ¿qué es un axioma?
Consideremos la teoría axiomática de conjuntos, que fue elaborada casi 2500 años después de Euclides y Aristóteles, seguida de un primer intento axiomático de la teoría ingenua de conjuntos de BOOLE en la cual habían sido identificadas las posibilidades de las antinomias. En esta teoría reformulada, los axiomas son colocados retroactivamente por el sistema deductivo al cual ellos debían servir de bases, de manera que el sistema en cuestión sea consistente. En una tal teoría, una expresión del tipo x pertenece a y no es posible y válido sino únicamente cuando el nivel de y es superior en una unidad (en términos de conjunto) a x, de lo que resulta entonces imposible la escritura x pertenece a x – lo que nosotros habíamos visto anteriormente con « el significante no puede significarse a sí mismo ».
Ante todo, es difícil trazar una diferencia entre axioma y postulado. Axioma, del latín axioma, transcrito del griego axiôma, lo que amerita, luego principio Postulado evidente, del latín postulatum, participio pasado neutro de postular, demandar.
El axioma sería entonces lo que parecería evidente a los sentidos o a la intuición, el postulado sería más del orden de la hipótesis inicial, sobre la cual descansa un razonamiento.
Brevemente, el axioma está caracterizado por:
1) la coherencia: pertenece al lenguaje del sistema; « dicho de otra manera, comparte el mismo dominio simbólico que el conjunto de deducciones que le surgen y que le justifican retroactivamente. (HARARI, p.243)
2) La contributividad : implica otras proposiciones del sistema, no está aislada y sirve a las premisas de la deducción.
3) La consistencia : el axioma no implica proposiciones contradictorias al interior del sistema.
4)La independencia : el axioma es singular y no puede ser la consecuencia deductiva de algunos otros axiomas aceptados a la vez o separadamente.
HARARI retoma el fantasma « pegan a un niño » y muestra que esta proposición es para entenderla así : « un niño es, siendo pegado ».
« No se trata de suponer, por principio, que la frase sola repetida por los analizantes de FREUD, aisladamente, configura un fantasma […] » nos dice HARARI, pero « esta frase » no vale nada en tanto que tal, por su propia cuenta, si ella no está seguida de un sistema de encadenamientos y de transformaciones que son, en ese caso, del orden gramatical ». (HARARI, p.245) Primer tiempo : « Papá pega a un niño que yo odio – el hermanito en general ; entonces él no lo ama. » Segundo tiempo, aquel que falta en la palabra : « es a mí a quien papá pega, entonces él me ama ».
Tercer tiempo, evidentemente interpretativo : « un niño es, siendo pegado ». Lo que está ausente de la enunciación, es esta conmutación de « es él quien es pegado » a « soy yo quien soy pegado » y por inversión de la valencia, nos dice HARARI, que el padre lo hace porque él me ama, lo que denota el masoquismo.
La interpretación acá consiste en colocar el enunciado del segundo tiempo, de tal suerte que haga emerger el estatuto del axioma del primer tiempo, es decir de reconstruir la escritura que devela la contrutividad de la frase no dicha, para « imbricar de manera consistente la deducción que confirma el fantasma como tal » nos dice HARARI.
Entonces, sí, el fantasma es estático, y es exactamente de esta estática que surge la necesidad de cumplir las articulaciones de los argumentos y significantes, que, ellos son dinámicos, de suerte de encontrar la escritura del fantasma, desde tiempo atrás perdido en los meandros de la lógica del discurso.
Los tiempos del decir
Finalmente, para terminar, me gustaría llamar su atención, y la mía además, sobre los trastornos paradigmáticos que toman a mal la concepción del tiempo con los teoremas de la relatividad restringida y general de Einstein y con eso que Gödel, con su teorema de la incompletud, ha podido transponer en lo concerniente a la filosofía del tiempo. Reumiré groseramente las cosas así : la materia no es más que una concentración particular de energía, como el diamante es una organización particular de átomos constituyendo el grafito (la mina del lápiz). El espacio-tiempo, considerado como un espacio matemático en 4 dimensiones, es tal que el tiempo se curva en la vecindad de toda materia. Ha surgido esto que me dijo un amigo : « Cuando me tiro por la ventana, no caigo en el vacío, me deslizó sobre una curvatura del tiempo. » .
Parece que se ha olvidado desgraciadamente eso que los físicos y los matemáticos del siglo 20 aprendieron sobre el tiempo, y que nosotros nos afianzamos todavía en creer que el tiempo no puede medirse sino con la ayuda de un reloj... lo que Einstein sobrepasó con sus intuiciones devenidas paradigmas científicos.
Finalmente, la teoría del caos, entre física cuántica y matemática, recientemene probó que la vieja y antigua concepción del tiempo está mandada a revisar definitivamente, ¡incluso ahora en su enseñanza !
Notas
[1] yo subrayo
[2] en Roberto HARARI, « Fantasme : fin de l’analyse ? », Ed. Erès, 2001, p.239
[3] LdF, 21/06/1967, note de HARARI, p.237